Yunis 1 min de lectura
Todo proyecto residencial enfrenta la misma tensión: solidez versus calidez. En este caso, la resolvimos con dos materiales en diálogo directo.
Un exterior sobrio
La fachada en hormigón pulido, casi negro, protege y contiene. Comunica permanencia sin levantar barreras visuales excesivas hacia la calle.
Un interior cálido
Puertas adentro, el roble macizo suaviza cada superficie de uso cotidiano: pisos, revestimientos, mobiliario fijo. El contraste no es decorativo, es funcional: separa lo público de lo íntimo.